Me gustan los zapatos de tacón más que a un tonto un caramelo,pero los taconazos de aguja, esos que cuando te los quitas te caen unos lagrimones que pá qué. Todo empezó cuando retorné a la soltería, un día me pregunté a mi misma cómo quería ser y la respuesta era rubia platino con taconazos,esos que casi ninguna sabe llevar como Dios manda, yo sí claro, los llevo con un remango que te mueres
Puede que a primera vista parezca frívola pero para nada, tengo la cabeza muy bien amueblada y lo
s pies en el suelo,pero reconozco que hay una cosa que me encanta:PROVOCAR, y en un ciudad tan
canija como la mía eso es facilísimo
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